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enero 2007

Quesos Cerrato

FERNANDO FRANCO JUBETE

Hace unos tres meses, se ha integrado en el gran Grupo Cooperativo Agropal, S.C.L. la Cooperativa Ganadera del Cerrato que, desde 1967, elabora excelentes quesos en Baltanás, con un reconocimiento y prestigio que han divulgado el Cerrato y Palencia por toda España. Agropal integra también las sociedades Palentina de Forrajes, S.C.L. (líder en Castilla y León en distribución de alfalfa y forraje deshidratados), Cereaduey, S.L.U. (distribución de gasóleo, repuestos y supermercado de alimentación) y participa en Copcyl, S.C. (central de compras de inputs agrícolas y ganaderos), Cerespaña, S.C. (central de comercialización de cereales, oleaginosas y proteaginosas) y Agrodepa, S.L. (comercialización de fitosanitarios). Con una facturación anual de unos 90 millones de Euros, 120 empleos directos, cien indirectos y más de dos mil socios agricultores y ganaderos de Palencia, Burgos, León y Valladolid, es uno de los mayores grupos cooperativos de España.

La antigua Cooperativa Provincial Agropecuaria, creada en 1971, que tantos problemas tuvo en sus orígenes y tras la desaparición de la Caja Rural de Palencia, se ha convertido, gracias a sus sucesivas presidencias y a su actual gerencia, en un gran grupo empresarial que, en los últimos años, ha emprendido la necesaria transformación agroalimentaria de las producciones de sus socios y su comercialización directa como una necesidad de futuro que permitirá mantener las actividades agrarias en nuestra provincia. Por todo ello, la integración de Quesos Cerrato, además de asegurar la sostenibilidad futura de la fábrica de quesos de Baltanás, orientando sus producciones hacia las actuales demandas del mercado y defendiendo sus marcas emblemáticas, va a permitir mantener las explotaciones de los socios, ilusionar a los jóvenes fijando población rural y ofrecer a los consumidores alimentos sanos y saludables.

Todos estos hechos, la nueva orientación de la producción y el decidido cambio de imagen nos han parecido motivos más que suficientes en CARRIÓN para organizar una cata de sus quesos, que van a comercializarse todos ellos, en sus distintas elaboraciones y curaciones, bajo su marca más emblemática: Cerrato. Para su identificación se utilizará un etiquetado con un color definido para cada tipo de queso, en función de su curación y sabor, manteniendo todas sus elaboraciones tradicionales e incorporando nuevos tipos en función de la demanda del mercado.
Por esta razón, de acuerdo con la actual demanda, van a potenciarse los quesos tiernos y frescos (comercializados hasta la fecha bajo la marca Portillo) con alto contenido en leche de vaca, ampliando sus elaboraciones en quesos con alto valor dietético, por sus bajos contenidos en grasas y sal. Unos quesos muy apropiados para su utilización en la preparación de platos sencillos –ensaladas, pastas, cremas–, digestivos, nutritivos y muy adecuados para niños, ancianos y para todo el que opte por una alimentación sana y equilibrada.

Por ello, y después de la cata formal de los quesos semicurados y curados, con alto contenido en leche de oveja pasterizada y cruda, de sabores plenos, semifuertes y fuertes, Quesos Cerrato va a ofrecer a los hosteleros y participantes en la 2ª CATA DEL CARRIÓN una degustación demostrativa de la utilización de sus quesos tiernos y frescos a través de los platos elaborados por Alfonso Fierro, el cocinero palentino mejor valorado en todas las guías especializadas, responsable con su madre Pilar Pedrosa de la cocina del Estrella del Bajo Carrión de Villoldo.
Y todo ello, con el acompañamiento y maridaje de los vinos, también del Cerrato, de la Bodega Aragón Benito.

Las páginas web en las que puede completarse la información precedente son: www.agropalsc.com y www.quesoscerrato.com.

Bodegas Aragón Benito

FERNANDO FRANCO JUBETE

Castrillo de Don Juan es, en mi opinión, uno de los pueblos más adecuados para el cultivo de la vid que conozco, un territorio privilegiado, fresco, protegido, con la cal adecuada y los suelos ligeros y profundos idóneos para obtener una uva excelente y unos vinos tintos o rosados magníficos. Los agricultores de Castrillo así lo debieron entender desde siempre y sostuvieron el cultivo, que se activó y se mantuvo vivo después, cuando se creó la D.O. Ribera del Duero y la esperanza de entrar estuvo siempre presente. Venancio Aragón, durante sus doce años como alcalde, entre 1987 y 1999, lo intentó insistentemente. De ello soy testigo porque, el Centro Tecnológico ITAGRA, elaboró la memoria de solicitud que financió la Diputación. Ahora Venancio ya ha perdido las esperanzas de entrar en la Ribera del Duero, pero sigue produciendo unas excelentes uvas y un vino mejor cada año, que le ayuda a elaborar Juan Ayuso, asesor enológico de la Ribera del Duero.

Venancio Aragón es un veterano agricultor cerrateño que cultiva ciento sesenta hectáreas de cereales y siete de viñedo. Un viñedo de la variedad Tinto Fino, como es conocida por estas tierras, o tempranillo como es conocida de forma generalizada. Partido el viñedo en dos parcelas de tres y media hectáreas cada una, envidiables por su orientación, suelo suelto y ligero, ajustada fertilidad y contenido en cal. Una de ellas, la más típicamente cerrateña, una blanquera en ladera sur con unos contenidos elevados de cal, limítrofe con tierras de Tórtoles de Esgueva en plena Ribera del Duero, produce unas uvas excelentes para elaborar tintos de la mayor calidad, estructurados, potentes, intensos de color, aromas y sabores. La otra parcela, en una ladera baja pardo caliza orientada al oeste, en la falda de un bello cotarro repoblado por pinos, adecuada para producir vinos más ligeros, elegantes y complejos. Una conjunción ecológica casi perfecta, desde el punto de vista vitivinícola, para extraer todo lo que son capaces de dar los suelos del Cerrato.
Venancio no se limita a producir uvas para vender a otros elaboradores artesanales o industriales. En 1998 decidió con su familia construir una nave y crear una bodega en el Corro del Palacio, sobre las ruinas del lagar del palacio de los marqueses de la Vega de Boecillo para elaborar sus uvas, con unas instalaciones sencillas pero más que suficientes para transformar los treinta mil kilos de uva de su propia producción. En una nave de paredes de hormigón, con la cubierta aislada, dispone de ocho depósitos de acero inoxidable y tres de poliéster de distintas capacidades, desde 18.000 a mil litros, despalilladora, una prensa horizontal, embotelladora y etiquetadora simples y manuales y 70 barricas de roble, de seis años las más antiguas.
La Bodega Aragón Benito embotella sus vinos con la marca Viña Verónica, como vinos de mesa, y con la marca Lagar Corro del Palacio, bajo la denominación Vinos de la Tierra de Castilla y León, que es la marca que Venancio va a potenciar. Ambos vinos están bien elaborados, se beben bien y los envejecidos en roble son estupendos y a precios muy razonables. Venancio vende a granel gran parte de sus vinos jóvenes porque no encuentra mercado. No tiene distribuidor y sale él directamente a vender por Palencia, llevándose bastantes decepciones, porque basta con que sean de Palencia para que, algunas personas, los subvaloren incluso sin probarlos. En todos los vinos hay esfuerzo, ilusión, pasión incluso, cariño y deseo de agradar y de conseguir el éxito. El vino de Venancio, además de todo eso, encierra compromiso y emoción.

Venancio, con Carmelo Serrano de Zarzavilla, acaban de crear una página web a la que es de esperar se incorporen pronto las restantes bodegas palentinas, para conseguir potenciar conjuntamente el consumo de nuestros vinos (¡al menos un vino de Palencia en todos los establecimientos de hostelería y restauración palentinos!) y que, por ello, es toda una declaración de principios: www.vinosdepalencia.com