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febrero 2007

PASTEL DE TRUCHA Y TRUCHA AHUMADA de la PISCIFACTORIA DE CAMPOO

19 de febrero del 2007

Antiguamente, el pescado se ahumaba para conseguir alargar su vida útil, por lo que era simplemente un método de conservación de alimentos. Actualmente, este proceso se aplica a los alimentos, más que por su capacidad conservadora, por las particulares características organolépticas que les aporta.

Se comenzó probando el producto de sabor menos intenso, el pastel de trucha, y se continuó con el producto de sabor más intenso y persistente.

A pesar de que ambos productos se han de mantener en refrigeración para su adecuada conservación, se probaron a temperatura ambiente ya que así podemos apreciar y percibir a través de nuestros sentidos un mayor número de sensaciones.

PASTEL DE TRUCHA

El primer contacto que se tiene con el producto es a través de la vista donde se aprecia la uniformidad de su color asalmonado.

Cuando nos acercamos el producto a la nariz se percibe a través de la vía nasal directa un olor lácteo y a trucha cocida, poco intenso.

Es un pastel con cierta firmeza, ya que mantiene intacta su forma durante su presentación, pero fácil de untar y extender sobre cualquier soporte. En la boca es suave y cremoso.

Su sabor es suave, ligeramente salado, donde predomina el aroma lácteo y a trucha. Su persistencia es baja.

La suavidad y cremosidad del pastel de trucha le hace excelente para que untado en un trocito de pan o con múltiples acompañamientos (trucha ahumada, mahonesa, etc), podamos disfrutar del suave sabor de este pescado.

Se presenta en tarrinas envasadas a vacío y termoselladas de 200, 350 y 500 g ., las cuales se pueden mantener hasta 3 meses a temperatura de refrigeración.

TRUCHA AHUMADA

Tanto el color, como el brillo, son características que el consumidor asocia a la calidad y frescura del pescado. Por lo que es de destacar su intenso color anaranjado y su brillo, propios de la trucha ahumada de reciente elaboración, además del veteado típico de su carne.

El olor que caracteriza a este producto es el ahumado.

Cuando tocamos el producto con las manos podemos apreciar la suavidad y jugosidad de su carne, características también relevantes cuando el alimento se introduce en la boca. Además , durante la masticación y deglución de la trucha ahumada se aprecia su ternura y la facilidad que presenta a la masticación.

La trucha ahumada inicialmente presenta un sabor suave, ligeramente dulce y que va evolucionando hacia el salado y al mismo tiempo haciéndose más intenso. El principal aroma detectado por vía retronasal, además del de la trucha, es el ahumado.

Una vez que hemos tragado el producto el postgusto residual es agradable y persistente, recordándonos el suave sabor de la trucha.

Las características sensoriales de la trucha ahumada la hacen ideal para que sea consumida con un chorrito de aceite de oliva, o formando parte de ensaladas, platos de pasta, canapés, platos combinados, etc.

Se presenta envasada al vacío en forma de plancha de 1 kg o sobres de 200 y 100 g .Otra forma de encontrarla es en tarrinas con aceite vegetal de 700, 300 y 100 g .

A pesar de que estos productos es mejor probarlos a temperatura ambiental, se han de mantener almacenados a temperatura de refrigeración donde presentan una fecha de caducidad de 45 días.