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abril 2020

“Tenemos que cambiar el chip y consumir lechazo de manera habitual en casa, no solo en celebraciones”

 

Fernando Tejerina es veterinario y ganadero de Ovino TG, donde suman la experiencia de sus padres en el sector, nuevos conocimientos en veterinaria y apuestan por la modernización del trabajo. Tejerina hace hincapié en que la del lechazo es una carne baja en grasa y rica en proteínas, además de jugosa y suave. Un manjar perfecto para el consumo doméstico

-¿Cuál es la situación del sector en Palencia?

-A la hora de evaluar el sector hay que tener en cuenta dos cosas: la aptitud de la oveja, en el caso de ovejas lecheras, la influencia del confinamiento es menor, ya que los ingresos por la leche son el 80% y la cría de lechazo queda en un segundo plano. Cosa que no ocurre en razas de aptitud cárnica. Y en segundo lugar, el número de parideras. En los modelos de una paridera, en primavera se juegan todo a una carta. En nuestro caso, con un modelo de seis parideras tenemos una distribución más homogénea a lo largo del año y lo que perdamos ahora espero que lo recuperemos para el segundo semestre del año.

 

-¿Cómo se puede recuperar cuando la normalidad vuelva?

-Creo que mediante dos acciones. La primera es que el precio del lechazo desde que sale de la granja hasta que llega al consumidor se multiplica por tres. Y en segundo lugar hay que cambiar el chip: no hay que ver el producto como una delicatesen para celebraciones y empezar a consumirlo de manera más habitual.

 

-¿Cómo es vuestro día a día como profesionales del sector en la actualidad?

-Muy duro. Se trata de un sector muy sacrificado y peculiar. Las ovejas comen todos los días. Si a eso le sumamos los problemas para encontrar mano de obra y los márgenes tan justos con los que jugamos… pues se convierte en un trabajo que roza la precariedad en muchos casos.

En Ovino TG hemos tratado de sumar la experiencia de nuestros padres en el sector, más nuevos conocimientos en el campo veterinario y junto con una apuesta por la modernización del trabajo.

 

-¿Crees que, después de esta situación, se valorará más al sector primario?

-Creo que no. Y lo digo en mayúsculas porque, aunque me duela, la sociedad no está preparada para valorar el medio rural. Yo me considero joven, soy veterinario y vivo en un pueblo junto a mi mujer y mi hija. Pero no conozco a más de cinco de mi edad que hayan apostado por este sector.

 

-¿Podemos encontrar lechazo en nuestros supermercados o comercios de cercanía?

-Sí, lo que pasa es que los precios en ocasiones no son competitivos y la simplicidad en la cocina de muchos ciudadanos hace que no lo lleven a su carrito. Vivimos a mil, o por lo menos hasta ahora, y es más fácil hacer una pechuga de pollo que una buena caldereta, un cordero guisado, un lechacito asado, unas costillitas…

 

-¿Funciona la venta ‘online’ con este producto?

-Es difícil, por lo que vengo señalando. Falta educación culinaria y nutricional. Sí trabajamos en eso y en nuevas formas de presentación y venta. Puede ser que empiece a tener tirón…

 

-¿Cuáles son los principales beneficios de la carne de lechazo?

-Aquí hay que tener en cuenta una cosa muy clara: lechazo es el que se alimenta solo y exclusivamente de leche. Teniendo esta premisa presente estamos hablando de una carne baja en grasa y rica en proteínas. Son animales jóvenes y sanos, libres de cualquier tratamiento. Con una carne cuya jugosidad y suavidad encanta a los más pequeños. Y con un sabor inconfundible que alegra el paladar.

 

-¿Qué diferencia al lechazo de otras carnes?

-Te voy a poner un ejemplo de dieta en perros que tienen alergias alimentarias. Para estos animales estan indicadas las carnes de lechazo y cordero, la carne de conejo, el fiambre de pavo y el arroz. Con esto, ¿qué quiero decir? Que es una carne rica en nutrientes, baja en grasa y palatabilidad exclusiva. Cuando un niño pequeño come lechazo los padres suelen decir: “Anda, si no se les hace bola”.