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octubre 2020

Los habitantes empadronados no llegan a ser ochocientos, pero el ajetreo es constante, sobre todo en algunas temporadas. El Camino de Santiago y el Canal de Castilla impulsan el trasiego continuo. También su proximidad a la A-67. Los albergues, la hostelería y, por supuesto, la joya románica de San Martín de Tours son alicientes para que muchas personas que se detienen en Frómista decidan tomarse la visita a la localidad palentina con la pausa que merece. El gastrobar La Venta Boffard es un argumento de peso para ello.

Lourdes y Cristina Postigo, dos hermanas vascopalentinas que desde hace once años tomaron el relevo de Mantequerías Arias en la gestión y dirección de este local ubicado en el lugar casi perfecto, en la plaza San Martín, en frente del ábside de la iglesia levantada en la segunda mitad del siglo XI. Una de las terrazas tiene vistas privilegiadas de este hito de la arquitectura. Dieron continuidad así a un proyecto que comenzó 26 años atrás de la mano del grupo Osborne y en el que ellas siempre estuvieron al frente. “Creer en las cosas bien hechas, y el lugar donde se ubicaba La Venta fueron motivos fundamentales para emprender este negocio”, explican.

El edifico es una antigua panera con 200 años de historia, en la que se seleccionaba trigo. Más tarde lo habilitaron como almacén de la antigua quesería Boffard. Ahora La Venta Boffard es una de las referencias gastronómicas en la localidad de Tierra de Campos.

Nuestra forma de trabajar siempre ha tenido la misma filosofía: las cosas bien hechas”, insisten las hermanas Postigo. Eso avala la trayectoria de años que llevamos trabajando. La Venta es una cafetería gastrobar, con sala de explosiones de arte.

Apuestan para las elaboraciones en la cocina por producto de Castilla y León con la garantía ‘Tierra de Sabor’. Los vinos son también importantes. Disponen de referencias de bodegas jóvenes de Ribera del Duero, Toro y del Bierzo. El cliente tiene una carta amplia de tostas, ensaladas y postres caseros para satisfacer el apetito de manera satisfactoria. “La oferta en el menú es muy versátil y siempre dependiendo de la época del año”, apunta Cristina.

En primavera y verano abren su segunda terraza, un jardín interior que se convierte en un oasis para clientes locales, peregrinos y otros transeúntes.

La sala de exposiciones del local tiene, asimismo, una trayectoria de 26 años. Cada mes cambia la obra que muestra, que puede ser tanto de artistas locales como nacionales. “La Venta Boffard es sinónimo de arte, de exposición, de camino de detalles, de música, de atención y de buen gusto”, sintetiza Cristina Postigo.