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Author: Pablo Morrondo

Las vacunas son la esperanza de la hostelería palentina tras una temporada complicada. El año pasado fue devastador para el sector servicios; ahora le toca hacer balance y poner el futuro en el punto de mira.

Palencia capital lleva una semana con el interior de los locales abierto al 33% de ocupación, lo que da un respiro a los hosteleros pero no arregla su situación.

Mientras otras actividades como el comercio se han retomado, los bares y restaurantes sufren unas medidas que desde el restaurante El Chaval de Lorenzo califican de “injustas”, ya que la hostelería no es la culpable de los repuntes de contagios. Ellos son un negocio familiar que se ha visto obligado a hacer un ERTE a su plantilla.

Con un local completamente aireado gracias a ventanales y amplias terrazas, desarrollan su actividad con cierta comodidad a pesar de las medidas sanitarias. Hace ya años que incorporó el servicio de comida a domicilio, aunque ha cambiado mucho en este último año. Antes las comandas eran para familias grandes y ahora son para grupos más pequeños.

Actualmente, las vacunas son la esperanza de la hostelería palentina. La ciudadanía sale más alegre y consciente de que aún ha de cuidarse, pero con la garantía del fármaco. “El Día de la Madre hemos tenido mesas con familias en las que los padres no eran muy mayores y se han permitido salir”, subrayan desde ‘El Chaval de Lorenzo’.

Terraza-Chaval-Lorenzo