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Author: victor guijarro

Los lácteos de Palencia son sinónimo de sabor y de tradición. En el Monasterio de San Isidro de Dueñas (Palencia) llevan casi 70 años elaborando los productos lácteos de mejor calidad.

Sus 60 vacas producen alrededor de 1.500 litros de leche diarios, con los que se fabrican el queso fresco, el yogur natural y la leche, tanto la más conocida comercialmente por su proceso de ultrapasteurización (UHT) como la leche fresca, que posee más sabor y solo está pasteurizada para eliminar bacterias, comercializada en una característica bolsa, pero con una caducidad breve.

 

 

La granja inició su actividad en 1953, al ser la primera diplomada de España y trabajada únicamente por monjes, algo que no sucede actualmente, dado que la gestión sigue siendo de los hermanos, con la ayuda de otros siete trabajadores.

Dentro del monasterio se lleva a cabo todo el proceso, desde la alimentación de las vacas hasta el ordeño y la transformación. La leche pasa de las vacas a un tanque de refrigeración donde se mantiene a 4ºC. La leche se pasteuriza y se envasa en bolsas de polietileno cada mañana en la cantidad que se va a vender al comercio, enviando el resto a una empresa elaboradora de queso. Se reparte en furgones frigoríficos por los puntos de venta a las 24 horas de haber sido ordeñada, con lo que la leche que se vende es totalmente fresca.

 

 

Calidad inmejorable

El Monasterio Granja San Isidro trabaja con el objetivo de ofrecer productos de la mayor calidad posible. Eso se consigue controlando todo el proceso productivo: tanto el cuidado del ganado como la pasterización y el envasado del producto, y el control de calidad, lo realizan los monjes de este monasterio.

Una calidad que también se garantiza gracias a la alimentación de kilómetro cero. La comida del ganado se produce en las 200 hectáreas de tierras que poseen alrededor de la finca, y es mezclada por un experto para que las vacas coman de manera adecuada, con cebada, alfalfa o vezas.

En la granja también apuestan por la economía circular.  Las heces del ganado son empleadas como abono para las tierras de cultivo del monasterio ubicado en la localidad palentina de Dueñas, que hoy en día cuenta con 22 monjes pertenecientes a la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia, conocida como Orden de la Trapa.

Los productos lácteos del Monasterio Granja San Isidro son tradición, calidad y sabor.