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Patata de la Ojeda y la Valdivia

El secreto de su calidad es la zona de producción en el norte palentino, con unas características edafoclimáticas idóneas para el cultivo de la patata en secano: suelos ligeramente ácidos, frío primaveral y ambiente húmedo con lluvias en verano. Poco adecuado para la proliferación de plagas y enfermedades, en particular de los pulgones transmisores de las virosis degenerativas. Por ello, es una de las zonas autorizadas de producción de patata de siembra en España y por ello, también, se obtiene una patata de consumo de excelente calidad, con independencia de la variedad utilizada y de su adecuación al tratamiento culinario: frita o cocida.

En la cultura gastronómica la patata es mucho más importante que cualquier otro alimento básico, por su versatilidad de usos y transformaciones y por la rapidez con que puede prepararse, que la ha convertido en el cuarto cultivo alimentario del mundo (detrás de tres cereales: arroz, maíz y trigo), en la hortaliza más popular del planeta y en el único alimento que está presente en la cocina de todos los países del mundo. Por ello, desde 1991, el crecimiento del cultivo y producción de la patata en el mundo no ha cesado, aunque en Europa haya descendido. Porque en muchos países europeos quizá hemos alcanzado el techo de consumo, sobre todo porque disponemos de una gran variedad de alimentos que compiten con la patata. La patata es hoy el principal alimento básico en el que Naciones Unidas, a través de la FAO, ha depositado todas sus esperanzas para avanzar en el lento camino de la eliminación del hambre.

La lentísima evolución del cultivo en un habitat idóneo provocan una concentración de sabores y una calidad textural que las hacen incomparables a las patatas de otras procedencias, dominadas por el regadío, el crecimiento rápido y la precocidad de la cosecha.

Texto extraído de ‘Gastronomía de Palencia: Historia, alimentos y recetario’. Fernando Franco Jubete. Diputación de Palencia, 2017.